Texto y fotos: Elvis Ojeda

(Haz click aquí e ingresa al blog del autor)

@elvisraul_ojeda

Al escuchar la palabra “CoCo”, seguramente pensaremos en la fruta tropical, en el apelativo de las personas cuyo nombre es Jorge o simplemente en la película estadounidense-mexicana de animación producida por Pixar Animation Studios y distribuida por Walt Disney Studios en el año 2017.

A ninguno de estos tres conceptos nos vamos a referir. Ahora nos centraremos a nuestro “CoCo” peruano. Es decir, al Control Concurrente implementado por la Contraloría General de la República, para prevenir y combatir la corrupción.

Gracias al “CoCo”, la máxima entidad fiscalizadora de control logró advertir a través de alertas algunas situaciones que no se ajustaban al proceso de compra de tabletas de parte del Ministerio de Educación para los estudiantes de todo el país, afectados por la pandemia del Coronavirus.

En este período especial de Emergencia Sanitaria por el COVID-19, se aplicó el Control Concurrente (es decir, el servicio de acompañamiento a los gestores) en los procedimientos de compra y/o contratos de servicios, para alertar sobre alguna situación que se presente y que por ello no se cumplan los objetivos trazados.

Este Control Concurrente bautizado como “CoCo” es la nueva vacuna contra la corrupción y la inconducta funcional. Este modelo ya tuvo éxito en otras operaciones realizadas con dinero público (o sea con la plata de todos los peruanos).

Con el “CoCo” también se han señalado situaciones adversas en la entrega de canastas de víveres para los sectores más vulnerables. Gracias a esta acción preventiva y simultánea se detectaron beneficios a quienes no les correspondía, como por ejemplo a funcionarios que además de percibir sus remuneraciones superiores a tres mil soles, actualmente continúan con sus puestos de trabajo.

No debemos olvidar que este Control Concurrente funcionó en la Reconstrucción con Cambios en el norte del país, afectado por el fenómeno del Niño Costero en el 2017. ¿Y por qué funcionó? Porque se dio una ley para aplicarla solamente en este ámbito y, con ello, se detectaron y corrigieron a tiempo hechos que podrían convertirse en irregularidades en plenos procedimientos de servicios, contratos y ejecución de obras.

También dio resultados positivos en las obras de los Juegos Panamericanos y ParaPanamericanos 2019, debido a que las autoridades de la Comisión Organizadora solicitaron a la Contraloría la aplicación de este Control Concurrente en la culminación de algunos proyectos. O sea, se contó con el acompañamiento simultáneo de la Contraloría.

A través del “CoCo” se detecta, advierte, alerta y se piden correcciones a los hechos o irregularidades que se podrían generar en la compra de bienes, contratos, o adquisiciones que utilizan dinero público generado con nuestros impuestos. Este modelo de control es preventivo.

Evitemos que se puedan repetir robos, estafas, aprovechamientos ilícitos y actos de corrupción, tal como ocurrió con algunos malos funcionarios y servidores que traficaron con el dolor ajeno en la reconstrucción de Pisco, luego del terremoto del año 2007. Malos elementos se aprovecharon en aquella oportunidad de las donaciones, dejaron obras abandonadas y desilusionaron a miles de peruanos afectados por este grave sismo.

Ya estamos cansados de tanta corrupción, pero no estamos rendidos. Este Coronavirus (COVID-19), ha puesto al descubierto muchas falencias, pero también nos deja una gran lección para corregir errores.

(Haz click aquí para visitar el artículo original)