El Estado no hace lo que debe y hace lo que no debe, explica el politólogo Javier González - Olaechea.

El politólogo peruano Javier González – Olaechea (@j_gonzalezof) propone fusionar las carteras de Defensa e Interior para dar paso al nuevo ministerio de Seguridad Pública.

(Tomado de Diario Uno)

 

—¿Cómo observa nuestra economía y los retos sociales?

—Comencemos afirmando que no es lo mismo crecimiento que desarrollo. Hoy contamos con una definición más certera y comprende lo económico y lo social; la economía de bienestar y se sustenta la necesidad de incorporar variables del bienestar general de la sociedad como cuánta seguridad y justicia tenemos, qué calidad educativa brindamos.

Somos una democracia de baja intensidad. De cada diez electores, menos de tres ciudadanos sienta en el Congreso a su candidato. El sistema electoral no permite mayor representación y el nexo directo entre el elector y el elegido. Después muchos se desvinculan de su electorado y del partido, es un transfuguismo disfrazado y eso debilita la representatividad.

—Pero hay mejoras que no se pueden negar.

—Es cierto, tenemos una inflación baja y asegurada, por ahora. Pero respecto a las regiones, contabilizando promedios; tres regiones han sufrido decrecimiento dos semestres consecutivos, técnicamente eso es recesión. Argumentaban que el chorreo iba a ser caudaloso y terminó siendo el grifo de una quinta, poca agua para muchos.

Nuestro crecimiento es insuficiente, cerramos el año con algo más de dos por ciento, hay destrucción de empleo formal y se precarizan las condiciones laborales, casos como los de Mc Donalds son inaceptables.

—¿Los conflictos sociales han recrudecido?

—Sí y la responsabilidad primaria es del Estado. Hay mucha indolencia, improvisación, no se cumplen los acuerdos ni la ley. Se liberan a agitadores. El Estado no tiene la institucionalidad que se necesita para delimitar y garantizar la explotación de los recursos naturales haciéndola compatible con el respeto, con las necesidades y aspiraciones de las comunidades.

—¿Qué observa de positivo?

—Hay más conciencia ambientalista, se ha fortalecido el sentimiento nacional y hoy nos reconocemos más en la multiculturalidad como un sentimiento nacional. Tenemos, hasta ahora, 48 lenguas originarias “reconocidas” y en tres universidades se enseña la carrera de Educación Intercultural Bilingüe para formar profesores de educación inicial y primaria. Hemos comenzado con el quechua, el aymara y el shipibo-conibo.

—El país reclama seguridad, las autoridades afirman que hay mejoras, ¿cuál es su percepción?

—En términos generales, el Estado no hace lo que debe y hace lo que no debe. Hay mejoras en la policía y los exitosos y frecuentes mega operativos lo demuestran, pero el crimen avanza más rápido que el Estado.

—¿En concreto qué propone?

—Ser audaces. Afrontar la realidad desde la modernidad optimizando los recursos públicos y fusionando Defensa e Interior en el ministerio de la Seguridad Pública. Hay que unificar el comando y estrategia, optimizando la especialización, con equipamiento de alta gama, sueldos dignos y bonos por logros. Hay que apostar por el nuevo concepto de la Seguridad Pública y contar con unidades y cuerpos altamente especializados y bonificados.

Con el ministerio de la Seguridad Pública. Mucho acuartelado es un desperdicio. Después de procesos inteligentes, secuenciales, debemos duplicar los actuales 135,000 efectivos. Dinero hay, diría que sobra y fusionando, ahorramos y podremos cumplir. Seguir con destartaladas comisarías es ceder terreno, condenarnos.